Daniela buscaba desesperadamente aquel abrazo que un día sintió pero no lo lograba, aquellos brazos que la rodeaban siempre habían desaparecido. Catorce años atrás Daniela descubrió que en un simple abrazo se escondía todo un mundo de sensaciones, de sentimientos. Daniela daba su vida por aquel abrazo. A la luz de la vela sus lágrimas brillaban y no cesaban de caer por sus mejillas, Daniela estaba sola y comprendió que nunca más volvería a sentir aquel abrazo que tiempo atrás la arropaba, eran su puerto tras la tempestad, en momentos de debilidad su soporte que la seguía manteniendo en pie.
Ese día, el primero que recibió aquel abrazo se dio cuenta de que la persona que la abrazaba era toda su vida que entre sus brazos sentía una seguridad y una paz que nunca antes había sentido y ahora no sentía esa seguridad, se tambaleaba entre la razón y los sentimientos. Su dolor no podía ser consolado perdido aquel instante, Daniela sentía romperse por dentro, su corazón roto en mil pedazos.
Con el tiempo Daniela recibió más abrazos pero con ninguno sintió nada, la magia de aquel abrazo se había perdido de por vida y Daniela lloraba desconsolada por las noches añorando aquel simple instante. Lo era todo para ella, quizás resulte difícil entender lo que puede significar un abrazo pero Daniela logró sentir y saber cual era el signinficado de su vida con ese simple gesto.
Lo único que le queda a Daniela es su recuerdo cuando se siente triste y hundida cierra los ojos y mentalmente imagina como si aquellos brazos volvieran abrazarla, no es consuelo pero por unos segundos intenta revivir aquellos sentimientos perdidos cuando abre sus ojos se encuentra abrazada a si misma.



