Bienvenidos al Diario de Daniela

Daniela 26 de agosto de 2004

12 de mayo de 2009

Pérdida


Daniela no solamente había perdido en el terreno sentimental con los meses y a medida que podía ser consciente de la realidad y de lo que pasaba a su alredor un nuevo vía crucis empezó en su vida. Daniela perdió su trabajo tanto tiempo de baja no era factible para una empresa familiar así que tuvo que dejar aquel trabajo, no le gustaba pero si era su única fuente de ingresos y con lo que podía seguir viviendo. Con la pérdida de su trabajo su casa peligraba, no tenía opción a nada y se veía con las maletas y su gata en la calle. Tenía familia, tenía amigos que la podían acoger pero Daniela había aprendido a vivir independiente de la familia y su regreso a casa no sólo empeoraría las cosas sino que para Daniela supondría su tumba definitiva.
Mientras su psicólogo intuía algo más en ella, no era una simpre ruptura, fue diagnosticada de shock post traumático y Daniela padecía una especie de conmoción interna que no hacía más que revivir día a día la situación, con la sedación parecía que vivía en otro mundo en el suyo propio, mundo falso e imaginado porque para ella todo continuaba igual.
Los abogados de la parte contraria la hostigaban con mensajes a su correo electrónico, mensajes amenazantes para que aquella situación se resolviera, pero Daniela no tenía capacidad de decisión en aquel momento, le habían anulado su voluntad, el poder pensar con serenidad. Hay quien tuvo dos años para preparar su futuro, hablar con abogados de la situación y ver como salir mejor parado, pero Daniela de la noche a la mañana se vio envuelta en todo este arduo circo sin ni siquiera poder decidir que era lo que ella realmente quería. El shock no era solamente ante la pérdida sentimental sino a medida que iba teniendo conocimiento de la situación Daniela se hundía más y era más dificil que saliera del pozo.

23 de abril de 2009

Rosas rotas

23 de abril

15 de abril de 2009

¿Maternidad?


Había pasado más de dos años desde que Daniela sintió el deseo de ser madre, deseo que por su parte era la culminación de aquel amor ciego. Su deseo era sincero, honesto, engendrar una nueva vida en su ser al que poder brindar lo mejor que de ella había en su interior y guiar los pasos de esa criatura hasta que sus alas pudiesen volar. Pero ese bebé no llegaba y pasado un año de intentos recurrieron a manos expertas. Daniela se sometió a numerosas pruebas de infertilidad y todo estaba bien pero ese instante no llegaba. Daniela se angustió, se sentía triste y quizás se refugió en esa tristeza sin darse cuenta de que la persona que la acompañaba en este nuevo camino no sentía las mismas ilusiones que ella tenía. Él empezó a distanciarse de ella, apenas le hablaba, su frialdad se hizo extrema en esos instantes, poco a poco la fue apartando de su vida aunque meses antes ya lo había empezado hacer, meses... quizás mucho tiempo atrás pero Daniela no era consciente de lo que ocurría a su alrededor. El amor ciego por aquella persona y su esperanza puesta en su próxima maternidad la cegaron totalmente ante la verdadera realidad. En esos meses previos él siempre estuvo con ella, siempre la acompañó a todas las pruebas e incluso cínicamente parecía interesarse por lo que ocurría, parecía que también deseaba ser padre y ponía los medios pero en su interior ya estaba elaborando su plan, su estrategia definitiva para desterrar de por vida a Daniela plan que llevó a cabo aquel agosto de 2004.


A Daniela lo que más le dolió no fue el hecho de que no pudiera llegar a tener ese bebé, no le importaba que en su vida no hubieran hijos porque por encima de todo estaba ese amor ciego, él era su mundo y un simple abrazo suyo su felicidad. Daniela se hundió por completo el día en que su vida por segundos cambió para siempre, en un abrir y cerrar de ojos todo desapareció y ni siquiera había tenido tiempo para pensar ni para reaccionar que hacer con su vida. Mientras esa persona tuvo todo el tiempo del mundo para pensar, como quería que fuera su nueva vida, que planes tenía para ésta y en esos planes Daniela ya no entraba. Ella no había pensado en nada inmediato y su vida se derrumbó como un castillo de naipes. Pero en el fondo lo que rompió verdaderamente su alma es como pudo durante todo aquel tiempo actuar ante algo que no era meramente trivial, fue la paternidad un juego más, nunca lo sabrá pero si que le dejaron claro que durante todo aquel tiempo había actuado, el engaño, la traición fueron la tumba en vida de Daniela.


9 de abril de 2009

Amor ciego



Dicen que el amor es ciego y ¿no hay algo de verdad en ello? Daniela con los meses fue descubriendo aunque ella desesperadamente lo quisiera evitar, los comentarios de sus amigos. Nunca le habían dicho nada, nunca habían hecho mención sobre aquella persona pero en los sucesivos meses Daniela tuvo poco a poco que ir abriendo los ojos e intentar quitarse de una vez por todas la venda de los ojos.
En cada llamada de apoyo y ánimo que recibía habían palabras que a ella le dolían en lo más profundo de su ser.
Alguien, una amiga en particular le hizo una descripción un tanto tétrica de aquel personaje, para aquella amiga era un ser espectral como de otro mundo con una frialdad que sorprendía, sarcástico y cínico pero Daniela no podía creer lo que estaban oyendo sus oídos, no era cierto, no era así la persona con la que había compartido tantos años, simplemente se lo decían para que entrara en rabia para que del amor pudiera traspasar a la frontera del odio. Pero Daniela aunque solamente fuera por un instante para poder quitarse aquel dolor le era imposible flanquear la pequeña distancia que separa el amor del odio.
Los meses con su psicoterapeuta no habían hecho más que avanzar y Daniela seguía siendo hermética y parca en palabras. Poco a poco a raíz de aquellos comentarios fue entablando una conversación más fluida con él. Le sorprendían y molestaban aquellos comentarios y preguntaba como los demás lo podían ver así y ella no. Con el tiempo y con la ayuda de su psicoterapeuta tuvo que dar la razón a sus amigos, qué ciega había sido durante tantos años, como podía haberla cegado el amor de aquella manera. Con el tiempo Daniela se dio cuenta que el último año que compartió con él había sido como él realmente era, frío y calculador quizás como aquel personaje espectral que su amiga describía. Siempre había sido así, siempre con los demás pero mientras supuestamente la quería una máscara protegía su verdadera identidad en el momento en que la despreció fue cuando se mostró como realmente era. Cómo pudo actuar así, como pudo mantener un papel durante tanto tiempo, su misma frialdad y capacidad calculadora le permitió elaborar y maquinar su plan astuto jugando al mismo tiempo por lo que Daniela soñaba en aquel momento con su maternidad.


7 de abril de 2009

Adiós abril


Abril había significado todo en la vida de Daniela, era su mes mágico, era su aniversario y otros aspectos importantes de su vida también se celebraban en abril pero abril dejó de existir en su calendario y a partir de ese instante, ocurrido ocho meses atrás, cada vez que el mes de abril llegaba Daniela simplemente se limitaba a arrancar de cuajo la hoja del calendario y esperar pacientemente la llegada del próximo mes.
Con abril llegaban las primeras rosas pero esas rosas ya hacía tiempo que se habían marchitado en el corazón de Daniela, sus rosas de abril desaparecieron y aunque intentaba guardarlas en su corazón la propias espinas de las rosas le producían dolor. Abril y rosas perdieron todo el sentido que en la vida de Daniela tuvieron un día. Al igual que la lluvia limpia y arrastra todo lo que encuentra a su paso las lágrimas de Daniela intentaban llevarse y limpiar su corazón.

19 de marzo de 2009

¿Primavera?


La primavera llegó y con ella un nuevo aroma a la ciudad, las flores y los árboles empezaron a florecer y brotar compulsivamente como si el invierno les hubiera tenido en un gran letargo pero ante los incipientes rayos del sol que incidía en toda la vegetación empezaron a brotar llenos de vida. Los días y su luz habían empezado a alargarse y cada vez se notaba que anochecía un poco más tarde.

Daniela siempre había notado los cambios de las estaciones y especialmente la primavera, había algo en la primavera quizás un aroma en el ambiente, algo especial que le hacía sentir viva. Cuando empezaba la primavera le encantaba pasear por las calles de su ciudad, cierto que la ciudad no era un lugar idóneo para captar toda la esencia de la naturaleza pero en sus parques ella notaba y sentía que había un nuevo renacer y le gustaba pasear y respirar hondo y quedarse para si aquel aroma que dificilmente podía describir. En su ser notaba que había llegado la primavera.

Pero con la llegada de esta primavera Daniela no sintió nada era como si el invierno se hubiera quedado en su corazón, como si el frío invierno no quisiera dejarla salir y sus días seguían siendo largos y tristes.

16 de febrero de 2009

El amor no depende del número de rosas que te regalen

De la misma manera que el día de San Valentín llegó así marchó. Daniela ni siquiera se percató del día que era aunque para ella ya había perdido todo su significado. No era entusiasta de celebrar ese día porque para Daniela habían otras fechas más importantes en su vida, fechas que no volvería a celebrar, días con los que no volvería a soñar.
Durante un tiempo, unos años Daniela siempre recibía en un mes de abril una rosa roja ¿cómo símbolo de aquel amor? Aunque ella en esos momentos no pensaba en ello con el paso del tiempo llegó a una conclusión, ¿depende el amor del número de rosas que te regalen?, ¿depende de ciertos detalles que te colman fictíceamente de felicidad? o simplemente se basa en ciertas miradas o en caricias inesperadas y llenas de ternura que ella nunca recibió.
No era un acto romántico, no era un símbolo de amor era un amor material ante la incapacidad de amar desde el corazón.
Daniela guardaba las rosas marchitas, las guardaba en su corazón y en una caja. Pasado el tiempo decidió un día con gran dolor abrir la caja pero descubrió que las rosas que con tanto amor había guardado poco a poco sus pétalos se habían ido desprendiendo igual que ese amor que poco a poco fue desmembrándose pétalo a pétalo, ese día comprendió que su vida era efímera y los años que había vivido prácticamente se podían resumir en un abrir y cerrar de ojos.